Juntar gatos con otros gatos y perros

Las presentaciones entre gatos y gatos y perros siempre han de ser progresivas y con cuidado, ¿sabes por qué?

 

 Nota: Agradezco que compartas este artículo, citando siempre su autoría al pie del artículo y el link original.

 

Adaptación entre perros y gatos:

Hay gatos muy sociables que toleran la presencia de cualquier animal o persona, y en el otro extremo hay gatos que no pueden ver ni de lejos otro animal. También existen muchos casos de gatos que no quieren convivir con otros gatos pero adoran la compañía de los perros, ya que no son competencia territorial. Entre uno y otro, están los gatos cuyo comportamiento natural es el de no tolerar de primeras a un nuevo individuo, pero poco a poco consiguen tener una buena relación o convivencia.

Existen diferentes tipos de relaciones, desde simplemente la tolerancia y convivencia sin demasiados roces, hasta una amistad profunda en la que el gato acicala a su compañero y duermen juntos. Esto último no ocurre siempre pero no significa que no puedan convivir. Lo mínimo es que gato y perro se toleren y convivan sin estar en tensión permanente, sin estrés, sin estar alerta por sentirse amenazado por el otro. Normalmente es el gato el que permanece así, aunque también he conocido casos en que ha sido al revés.

Por tanto, la relación entre perro y gato es posible, siempre y cuando conozcamos las necesidades de cada especie, tengamos en cuenta que por carácter también puedan ser compatibles, y hacer unas presentaciones graduales con el ritmo que los mismos animales nos pidan. Si van a convivir para siempre juntos, no debemos tener prisa para que lo hagan, habrá mucho tiempo después para que estén juntos. Respeta los tiempos y ten presente que la mejor forma de juntarlos desde el principio es respetando lo que ambos pidan, sin exponerlos a ningún peligro ni situación demasiado tensa.

Hay algo muy importante en el gato y es que es un animal que necesita controlar al 100% su entorno y sus propias reacciones. Si lo coges en brazos en cualquier situación en la que se pueda sentir amenazado, esto se triplica y su reacción es defensiva, pudiendo agredirte para luego escapar. Si no le agarras y le proporcionas siempre vías de escape (lugares en alto, puertas abiertas, salidas de cualquier tipo), el gato sabrá controlar la situación y huirá cuando así lo sienta. El control debe llevarlo siempre él, nosotros sólo estaremos presentes por si hay que intervenir de verdad (cortando el contacto visual entre ambos con cualquier cosa) y mientras tanto aportaremos tranquilidad y calma a los animales, no lo contrario. Si estás muy nervioso o asustado ante las presentaciones entre ambos, es mejor que te vayas y esté otra persona más calmada o que lo dejes para cuando te sientas tranquilo con la situación. No olvides que los animales también reaccionan a tus emociones, si les alertas o les transmites tensión reaccionarán a ello.

 

¿Cómo elijo un gato para convivir con mi perro?

Lo primero es siempre tener en cuenta el carácter de tu perro y tener un poco de sentido común para encontrar la mejor compatibilidad. Ejemplos:

 

  • Mi perro es muy nervioso y activo -> es más compatible un gato joven, sociable con perros y juguetón, porque seguramente el perro le perseguirá y querrá jugar con él, aparte el perro se mueve mucho y si el gato es tímido o tiene miedo, eso le supondrá un martirio y un estrés constante. Se puede convertir en un caso de acoso grave.
  • Mi perro es muy tranquilo o es muy mayor -> lo ideal sería un gato también tranquilo, incluso puede encajar un gato tímido, ya que el perro le ignorará, esto al gato le dará seguridad. Un gatito pequeño con demasiadas ganas de marcha puede ser demasiado para un perro mayor o tranquilo. Recuerda que deben tener necesidades compatibles, y con eso me refiero a necesidades de actividad, de energía.
  • Mi perro es muy miedoso o tímido y se asusta con cualquier cosa -> un gato con demasiado carácter o muy territorial puede empeorar su miedo, así que lo ideal sería un gato tranquilo que no le molestara mucho.
  • Mi perro es tranquilo pero le gusta jugar, es muy sociable y tiene mucha paciencia sin estresarse -> Esto es como un comodín, podría ser compatible tanto un gatito juguetón como un gato más mayor con un carácter parecido.
  • Mi perro siempre ha convivido con un gato pero éste ha fallecido y quiero darle otro compañero -> Esto no quiere decir que acepte a cualquier gato. Ha tenido un compañero que era único y cualquier gato no valdría. Se llevaba bien con aquél, pero no por ello debe aceptar a cualquier gato como amigo. Además, el duelo nuestro y el de nuestros animales debemos respetarlo siempre, dure lo que dure, hasta que verdaderamente sientas que es momento de buscar un nuevo compañero, sin dejarte llevar por culpabilidad ni caprichos. Ese compañero llegará solo, sin que lo busques realmente.

 

Esto son líneas muy generales, pues como decía al principio, cada perro y cada gato son únicos y puedes encontrarte situaciones distintas.

Es incompatible un animal muy activo con uno muy pasivo, uno demasiado acosador con uno miedoso que ve amenaza en cualquier movimiento, o un gato muy mayor con uno demasiado joven. Esta es la primera regla que debes tener en cuenta para encontrar esta compatibilidad. Conociendo a tu perro, ¿cómo sería su compañero ideal para que cubriera sus necesidades de actividad, o que se pareciera a él en carácter para que se entiendan y no se acosen el uno al otro? Olvídate de razas, sexos, edades, fíate siempre en el carácter.

Lo ideal para mi siempre ha sido llevar al perro al lugar donde están los gatos (protectora de animales o casa de acogida) para ver cómo reaccionan todos. El perro siempre debe ir atado, los gatos nunca. Si no conocemos la reacción de nuestro perro, lo mantendremos a una cierta distancia, jamás forzaremos ninguna situación ni tensaremos la correa, procuraremos que no esté demasiado excitado, y nos fijaremos en sus primeras reacciones al ver a los gatos. 

¿Cómo elijo un perro para convivir con mi gato?Si ladra o se pone excesivamente nervioso, pero no con una conducta agresiva, podemos esperar a ver si hay algún gato al que no le afecta eso. Los gatos hacen señales de apaciguamiento como los perros desde la distancia, y eso es un buen indicio. Pero lo ideal, es que sea siempre el gato el que se acerque al perro. Si no, es más complicado. Si acercas el perro a los gatos, estarás forzando la situación. Los gatos que se asusten, corran o se escondan, en principio no serían muy compatibles, pero todo dependerá de las reacciones de tu perro. 

 

Si el perro está tranquilo y no reacciona de ninguna manera, tampoco te fíes. Ambos animales deben reaccionar, bien acercándose a oler, bien el gato ponerse en actitud defensiva o huir, pero debe haber un cierto protocolo de acercamiento y señales desde la distancia por parte de ambos animales. Si no lo has visto, espera hasta que ocurra y veas que el perro realmente reacciona a la presencia de los gatos, bien oliendo, mostrando interés, señales de apaciguamiento, ladrando, o queriendo huir.

Si algún gato se acerca al perro con el rabo en alto y recto, es muy bueno, no te asustes, sólo estate alerta y transmite calma a tu perro. El gato que se acerca con este lenguaje corporal viene en modo amistoso, necesita oler al perro y rozarse con él en señal de amistad y para marcarle con sus feromonas sociales, a través de diversas partes de su cuerpo (sien, barbilla, labios, mejillas, base de la cola, cadera). Si el perro tolera este frotamiento, has encontrado un gato compatible y puede ser el principio de una amistad, pero aún así, conviene tener precaución y seguir las presentaciones que explico más adelante. Siempre estoy hablando de gatos adultos. Los gatitos pequeños tienen menos protocolo, son más fáciles en principio porque sus primeras reacciones suelen ser más rápidas y claras, además de ser más valientes a veces. Si es un gatito menor de 3 meses que se asusta mucho pese a que el perro reacciona bien, poco a poco pueden construir una amistad, es cuestión de tiempo que el gato se de cuenta de que el perro no es una amenaza e irá bajando la guardia y acercándose más. E incluso esto es aplicable a cualquier gato adulto que se asuste un poco pero no huya ni ataque al perro si no es por sentirse acorralado por él.

Si el perro se pone demasiado nervioso, todos los gatos se asustan y ninguno se acerca, vuelve atrás y corta la situación en positivo para que no continúen estresados. Puedes ir probando más adelante o con otros gatos, pero si tu perro siempre reacciona así puedes probar con algún gatito más pequeño. 

Cuando es muy complicado y podemos poner en peligro la vida del gato es cuando nuestro perro muestra una conducta muy agresiva cuando ve un gato. Una cosa es querer perseguirlos pero cuando el gato se para o se defiende el perro se echa para atrás, y otra muy distinta es realmente querer agredir al gato. Aquí te diría que quizás un gato no es el compañero ideal para tu perro. No es imposible, pero es muy difícil y puede llevarte mucho tiempo y poner en peligro al gato. Confía en tu intuición y no hagas nunca nada que te haga sentir como un rechazo. Siempre que tomes una decisión, observa si sientes este rechazo o sientes por contrario una cierta armonía que te indica que todo está bien. Confía en los animales.

 

¿Cómo elijo un perro para convivir con mi gato?

Básicamente es lo mismo que he comentado antes, depende del carácter y necesidades de tu gato. Solemos pensar en que un cachorro de perro es más fácil, pero suele ser lo contrario. Los gatos ven amenaza en cualquier ser vivo que se mueva muy rápido y se acerque hacia ellos directamente sin hacer señales de apaciguamiento ni nada. Lo que suele hacer un cachorro, ladrar y correr hacia el gato. Depende del temperamento del gato y de la seguridad que tenga en sí mismo, de lo sociable que sea, verá o no una amenaza en este comportamiento del cachorro. Suelen suponer mucho estrés para un gato adulto tranquilo, porque es un acoso constante por parte del cachorro, aunque es natural para su edad estar un poco nervioso.

Si ya has elegido un perro y estás en una protectora, puedes llevarlo junto con el personal de la protectora a conocer a los gatos de allí, si tienen, y ver sus primeras reacciones. El personal de la protectora te puede asesorar también sobre qué perros son más sociables o sobre su carácter, para que vaya acorde con el de tu gato, que ya conoces bien. 

Si no sabes cómo reaccionaría tu gato a la presencia de un perro, te recomiendo que antes pruebes con el perro de un amigo que pueda visitarte en casa con él. Siempre atado, puedes ver las reacciones de tu gato.

Es totalmente normal que la actitud del gato sea defensiva (bufidos, gruñidos, tensión) y que se esconda o huya. Eso no significa que sea imposible, es la reacción normal. Si tu gato se acerca al perro sin problemas y se roza con él, es totalmente compatible con perros (no con cualquiera, pero ya tiene muchos puntos positivos). Pero si tu gato al ver al perro se acerca a agredirle, emite unos gruñidos o gritos altos y largos, se tensa en exceso, corta la situación llevándote al perro (al gato ni lo toques), y quizás no es un perro su mejor compañero.

Conozco muchos casos de reacciones negativas tanto de perros como de gatos hacia un sólo individuo, y luego reacciones opuestas muy positivas hacia otros. Por eso fíate siempre de ellos, de sus reacciones ante el individuo, no hacia la especie en general.

Ten en cuenta que en las protectoras de animales o casas de acogida normalmente las personas que cuidan a los animales conocen ya su carácter e incluso al tenerlos en casa puede darse la situación de que ese gato o ese perro que has elegido adoptar haya ya convivido con perros o gatos y ya te puedan dar esa información, aparte de lo que la persona te pueda contar sobre el carácter de ese animal. Es algo muy positivo, aunque luego ya sabes, cada individuo es único y un perro un gato puede llevarse bien con algunos pero con otros individuos no. Déjales elegir a ellos también.

 

¿Cómo presento al perro y al gato?

Para presentar el gato al perro, sin sacar al gato de la habitación y con las ventanas cerradas por seguridad, podemos volver a meterlo en el transportín, poner éste en un lugar alto y estable, y entrar con el perro atado, sin tensión, además de tener siempre preparados y a mano unos premios para él. Si tienes un transportín de perro muy grande, mucho mejor para meter al gato. Los transportines de tela no sirven, son vulnerables y además tienen muy poca visibilidad. No pongas el transportín en el suelo, le genera mucha más inseguridad.

Si la reacción del gato son bufidos y gruñidos, no te asustes, es normal y puedes alargar la situación unos minutos. Es normal que no quiera premios ni nada. Puedes sentarte con el perro o estar allí con él tranquilamente, pero intenta no darle órdenes al perro para que se siente o esté quieto. Necesitamos que el perro reaccione con total naturalidad sin estar bajo ninguna orden, cohibido. Premia siempre el hecho de que esté tranquilo, que mire al gato y le haga señales de apaciguamiento (pestañeo con ambos ojos, quitar la mirada, darle la espalda). Si le ladra o se pone muy nervioso, llévatelo sin decirle nada y libera al gato después. Lo puedes seguir intentando en otro momento y en días sucesivos.

Si el gato no ha reaccionado con excesiva tensión (maullidos muy largos y altos o gritos, zarpazos dentro del transportín, saltos), la próxima vez ya no tienes por qué meterlo en el transportín, pero asegúrate de que tenga siempre lugares en alto y donde meterse cuando sienta necesidad de huir. Jamás expongas al gato a ningún acorralamiento, ni en brazos, ni contra una esquina donde no pueda salir. Permítele siempre controlar la situación y que huya cuando lo necesita, que tenga espacio suficiente. 

Como aún no conoce el resto de la casa, su lugar seguro es esa habitación. Si haces las presentaciones fuera de ese lugar seguro, es probable que se asuste mucho más. Si el gato ya ha pasado de la habitación segura a reconocer el resto de la casa, siempre y cuando tenga esa puerta siempre abierta, no habría problema. Si se asusta, siempre volverá allí. Ten en cuenta que si el gato dentro de la habitación está escondido, muy asustado y no hace vida normal, aún no necesita el resto de la casa, no le fuerces. Deja que él te diga cuándo está listo para salir y reconocer el resto del territorio.

Las presentaciones irán al ritmo en que los animales lo requieran, a veces es cuestión de horas, a veces de semanas. Lo que debemos evitar son situaciones de extrema tensión y estrés, cortándolas siempre en positivo y con calma.

Todo este protocolo lo hacemos porque si hay una pelea entre perro y gato, es como volver 5 pasos atrás, teniendo que empezar desde cero y ya se ha generado un trauma en ambos, por tanto reaccionarán el uno al otro en base a ese mal recuerdo. Si evitamos peleas haciendo todo progresivamente, respetando la necesidad defensiva del gato y el reconocimiento del perro, todo irá bien y poco a poco ambos irán bajando la guardia. Pero el acercamiento, deben hacerlo ellos por decisión propia, al verse menos amenazados. Nosotros no podemos controlar más que el estrés y la seguridad de los animales, no está en tu mano que sean amigos.

Poco a poco, premiando siempre al perro con lo que más le guste, y al gato mediante el juego de caza (plumas, cuerdas largas, o premios de comer si le gustan mucho), vamos quitando tensión a la situación y se pueden ir tolerando. Es cuestión de tiempo, constancia y paciencia por nuestra parte.

Aparte de reconocerse visualmente, y de olerse, el gato tiene que ver cómo se mueve el perro, cómo es su lenguaje corporal, e ir tolerándolo. Se mueven mucho más que los gatos y eso les suele asustar. Por eso es importante también que el gato pueda observar al perro desde la distancia, preferiblemente desde un lugar en alto.

 

Reacciones positivas en el gato

Siempre que veas que el gato es capaz de estar delante del perro con un lenguaje coporal neutro, tranquilo, e incluso haciendo señales de apaciguamiento desde la distancia, es buen indicio. Puede convivir así con el perro aunque no se acerque a él, no debe importarte. Deja que el acercamiento y la amistad la construyan ellos solos.

Si además el gato se acerca y se frota con él, marcándole con feromonas, esto significa que le acepta en su grupo social, así que todo va bien. Y si incluso lava al perro con su lengua, da por hecho que la amistad ha sido firmada por ambos.

Pese a todo, aunque vaya todo bien, durante los primeros meses jamás dejes al perro y al gato solos en casa juntos. Es preferible que dividas un poco la casa o dejar al animal nuevo aparte y juntarlos sólo cuando tú estés, hasta que veas que la convivencia es totalmente pacífica, con contacto físico y ninguna señal de tensión o defensiva.

Olvida los conceptos de celos entre los animales, no existe en el reino animal. Si es el gato el que vivía antes en casa, procura respetar sus espacios de siempre y sus rutinas, si es el último que ha llegado, no le importará estar separado unos días. Tampoco se enfadan contigo por meter a otro animal, sino simplemente pueden sentirse algo tensos por la presencia del perro, no te lo tomes como algo personal y dale tiempo.

Si sigues estos consejos y permites que los animales elijan y hagan todo su proceso natural, todo debe ir bien. Yo convivo con 3 gatos y 2 perras que se llevan de maravilla, aunque cada uno ha tenido su proceso y alguno ha costado más que otro, de alguna manera ellos han ido eligiendo a sus compañeros.

 

 

Adaptación entre gatos:

El gato es un animal territorial, y a veces es difícil que acepte a otros animales en su entorno. La primera regla que debemos conocer es:¡nunca presentes a un gato otro gato o un perro libremente y de golpe! Necesitamos unas pautas para que el gato se estrese lo menos posible y que sea algo progresivo para que lo vaya aceptando poco a poco. Si lo hacemos de golpe y se pelean, luego será más difícil presentarlos para que se lleven bien. Es muy importante la primera vez que se ven.

También hay que tener en cuenta que no siempre los gatos quieren compañía, sobre todo los gatos que son ya mayores y llevan viviendo solos muchos años, no suelen estar contentos con un nuevo compañero, mucho menos si es demasiado joven y enérgico, cuando lo que él necesita es tranquilidad.

A la hora de juntar un gato con otro gato debemos tener en cuenta también ciertas cosas para que sean compatibles. Lo ideal es que sean de diferente sexo y a ser posible que necesiten el mismo nivel de actividad, siendo esto último lo más importante. Los machos pueden convivir con machos y las hembras con hembras pero es más fácil si son de diferente sexo. Respecto a la edad, un gatito pequeño es más fácil de introducir porque no responde a los bufidos y gruñidos del otro y porque aún no es competencia territorial, pero los gatos adultos también se pueden adaptar bien a otros gatos. 

En las Protectoras de Animales hay muchos gatos adultos esperando un hogar, y en las Protectoras que tienen instalaciones podemos ver a los gatos conviviendo juntos, e incluso en las casas de acogida temporal los gatos conviven con otros gatos y perros. Si adoptamos un gato adulto en alguna Asociación ya tenemos la seguridad de que ha convivido bien con otros gatos y con perros, es un punto a favor.

 

Juntar gatos con gatos

Como hablábamos en Adaptación del gato a un nuevo entorno, lo primero es crear al gato nuevo su "lugar seguro", es decir una habitación donde el gato nuevo tenga todo lo que necesite y así empiece a conocer el entorno y dejar sus feromonas. Mientras tanto, nuestro otro gato estará libremente por casa como siempre, excepto en esta habitación. Debe ser en un momento en el que los gatos estén tranquilos, no haya ruidos ni nada estresante. 

Importante: ambos gatos han de estar sanos, el gato nuevo debe primero visitar al veterinario, ser desparasitado, vacunado y testado de leucemia e inmunodeficiencia felinas, al igual que nuestro gato. 

La primera presentación podemos hacerla metiendo al gato nuevo en un transportín dejándolo en la misma habitación, y dejando entrar a nuestro gato en la habitación, sin obligarle, para que huela todo y vea al gato nuevo. El transportín sirve como medida de seguridad, ya que lo más normal en esta situación, es que se produzcan bufidos, gruñidos e incluso que levanten la pata para pegarse. También podemos usar una malla en la puerta, la idea es que se vean pero no se puedan tocar, el método puede variar.

Los gatos al ver otro gato responden con un lenguaje defensivo y si no ponemos esta medida de seguridad, lo más normal es que se agredan, y es lo que pretendemos evitar. Recuerda que para los gatos es fuerte encontrarse con un intruso en interior sin poder huir. Cuando se conocen en libertad ellos lo hacen a su manera. También a veces ocurre que nuestro gato al estar tenso, nos bufe a nosotros o nos arañe, debemos comprender que es la tensión de la situación, el gato no está enfadado con nosotros. Hay que vigilar que no deje de comer por esto.

Si los gatos están más o menos tranquilos, podemos esperar así unos 15 minutos, dando por ejemplo premios a ambos gatos, y luego sacamos a nuestro gato de la habitación tranquilamente, cerramos la puerta y sacamos al otro gato del transportín. Si uno de los gatos se estresa demasiado (maullidos muy altos, gritos, intenta atacar al transportín o el que está dentro salta y se estresa mucho), debemos terminar la sesión. Lo que intentamos es que para los gatos sea lo menos estresante posible. Si esto último ocurre, dejaremos que los gatos se tranquilicen y lo volveremos a intentar al día siguiente. Si la situación se repite, debemos pedir la ayuda de un profesional (Contacto).

Debemos comprender que los gatos son territoriales y que normalmente comienzan sus relaciones con otros animales a la defensiva. Para ellos es natural que otro gato sea un intruso y por lo tanto le bufe, gruña e incluso le quiera agredir. Pero nosotros no queremos que se agredan sino que se vean poco a poco para que se vayan aceptando. La tolerancia entre gatos y entre gatos y perros empieza cuando se dan cuenta de que ese animal nuevo no es una amenaza.

Tras unos días haciendo estas sesiones, cuando veamos que ambos gatos están tranquilos, ya no gruñen ni se bufan, o se hacen señales de calma o amistosas (mirar para otro lado en vez de miradas fijas, tumbarse boca arriba, y no mostrar signos de miedo como bufidos o gruñidos), entonces podemos abrir la puerta del transportín y sin obligarle, permitir que el gato nuevo salga a explorar. En esta situación se puede producir alguna persecución pero entonces intervenimos e intentamos que no se agredan, sin enfadarnos, sólo con un ruido suave que les distraiga. Al haber dejado que se vean con transportín durante los primeros días, que son los peores, hemos conseguido que esta primera vez que se vean directamente sea menos violenta que si les dejamos sueltos el primer día. Pero puede ser violenta si no hemos esperado el tiempo necesario hasta que ya no tengan tanto miedo al otro gato o no se muestren tan tensos. No tengas prisas y si tienes dudas, consulta a un profesional antes de abrir.

También en este tiempo podemos frotar suavemente una toalla en las mejillas de los gatos e intercambiarlas para que perciban las feromonas del otro gato, y colocar productos como Feliway. Pero el momento más importante es cuando se ven los primeros días.

Cuando los gatos ya estén juntos, todavía puede haber un período de persecución, bufidos, gruñidos, mucho más leves, es entonces cuando ambos gatos deben tener más espacio, dejando la casa para ellos y cuando podemos empezar otras sesiones positivas para ambos: Ponerles algo rico de comer una o dos veces al día y jugar con ambos gatos a la vez, con algún juguete tipo caña de pescar o una cuerda. Es importante crear momentos positivos con ambos gatos, para que se sientan integrados. Hemos conseguido que se toleren, ahora intentemos conseguir que sean amigos.

No fuerces nunca el acercamiento de los gatos, ni con juego ni comida, pues ellos protegen mucho su espacio crítico, espacio corporal. Por eso las primeras veces que se tocan, lo hacen como probando a ver si el otro gato les agrede o pueden confiar en él, con golpes suaves con las patas, para luego pasar al juego físico si ambos lo van tolerando.

Aquí puede surgir una incompatibilidad: un gato necesita jugar cuerpo a cuerpo de una forma más brusca, pero el otro tiene miedo, no confía, y lo toma como una agresión. Pasa entre gatos muy jóvenes y gatos adultos más tranquilos. Pide ayuda si esto ocurre. También tienes disponible el Entendiendo a los gatos - Encuentros gatunos "El acoso y mala relación entre gatos".

Si vemos que uno de los gatos es muy pesado intentando jugar y el otro no quiere, debemos desviar su atención hacia un juguete y que juegue con nosotros, así no descarga toda esa energía con el otro gato, que prefiere tranquilidad. No le canses, porque se sobreexcita y es peor, sólo entretenle.

Según alargas la convivencia entre los gatos, deberías ver que aparte de hacerse caso el uno al otro, también hacen vida independiente el uno del otro, comen, duermen, pasean. Es aquí cuando puedes pasar a dejarles convivir todo el tiempo posible. Una vez se han tocado y han interactuado, la relación comienza y podemos bajar la guardia.

Hasta que no se relacionen, interactúen, no debemos dejarlos solos ni dejar de vigilarlos.

Hay gatos que pueden llegar a tolerarse pero nunca ser amigos, es decir, pueden convivir pacíficamente, pero no dormirán juntos ni se acicalarán mutuamente, esto ya depende de ellos, no de nosotros.

 

 

Laura Trillo Carmona, Terapeuta Natural de Gatos y Comunicadora Felina

Terapia Felina

laura@terapiafelina.com / www.terapiafelina.com

Tratamiento del comportamiento de los gatos en Positivo y con Terapias Naturales. Cursos sobre Comportamiento Felino, Talleres de Flores de Bach para gatos, Cursos de Comunicación Felina, en toda España y online. Terapia a gatos con problemas y a sus personas, prevención de problemas de comportamiento, trabajando la relación entre el gato y su persona, la Etología Felina Espiritual, con el Corazón, Esencias Florales, Reiki, Comunicación Animal Entrespecies, Códigos de Luz, Registros Akáshicos, siempre desde el respeto y amor por el gato tal como es.

 

Licencia de Creative Commons
Juntar gatos con otros gatos y perros by Laura Trillo Carmona is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

Hoy en día, algunas personas se limitan cuando tratan de obtenerlo medicamentos en línea recta porque no saben lo que existe. Puede solicitar medicamentos en línea para tratare el tratamiento crónico de los síntomas de la artritis reumatoide o neuralgia del trigémino. Por supuesto, la lista es bastante larga. ¿Qué pasa con los trastornos sexuales y "Kamagra Oral Jelly De la India"? ¿Qué es lo que ya sabes acerca de "Comprar Kamagra Oral Jelly"? El asunto más importante que usted tiene que buscar trabajo es "Kamagra Oral Jelly Entrega al día siguiente". Si va a tomar una decisión medicamentos recetados, pídale a su farmacéutico que chequee sus niveles de testosterona antes. Usted discute la materia con el médico regular si usted va a tomar Kamagra. O puede visitar a un especialista, como un especialista en medicina sexualidad. Cualquiera de los dos puede prescribir la droga si reconocen que es bueno para ustedes son. Tienes que ser muy prudente al comprar medicamentos como Kamagra.

Las etapas del gato: de bebé a adulto

¿Conoces las diferentes etapas por las que el gato pasa a lo largo de su vida?

Leer artículo

Los sentidos de los gatos

¿Sabes cómo se mueve y percibe el gato su mundo?

Leer artículo

La vuelta a las rutinas felinas

Después de las vacaciones, a todos nos cuesta volver a la rutina ¿Y a nuestros gatos?

Leer artículo

Embarazo, Toxoplasmosis, bebés y gatos

¿Te han metido miedo con la Toxoplasmosis? Infórmate bien y vive tu embarazo junto a tus gatos!

Leer artículo

Te acompañaré, te protegeré y te enseñaré a lo largo de todo tu camino. Te amaré, hagas lo que hagas, porque veo a través de tus ojos al Ser.

El Ser que habita tu cuerpo, es Amor. Te cuidaré y guiaré, como amigo, compañero y Maestro de Almas.

© Copyright 2013 Terapia Felina - Laura Trillo Carmona - Todos los derechos reservados.