El gato y la salida al exterior

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El gato y la salida al exterior

su naturaleza real

Autora: Laura Trillo Carmona.

Muchas personas que conviven con gatos todavía no entienden muy bien su comportamiento. Pretendemos que “se porten bien” en un entorno antinatural para ellos, en el que no tienen estímulos ni tampoco mucho que hacer, además, no pueden molestarnos porque entonces nos enfadamos con ellos. Tienen que ser limpios, cariñosos, no arañar nada, no tirar nada al suelo, no maullar por las noches, entre otras cosas, para no perturbar nuestro día a día automático, nuestro comfort.

Si bien los gatos domésticos han decidido convivir con personas en entornos cerrados, adaptándose y/o resignándose en muchos casos, compartiendo felizmente con nosotr@s nuestra vida, siempre su calidad de vida puede ser mejor. En un entorno como el de un piso o apartamento sin acceso al exterior, nos tenemos que esforzar más para que nuestro gato tenga todas sus necesidades cubiertas, y esto no sólo es comer, beber, y tener su aseo, sino mucho más.

Cuando afirmamos que los gatos son muy independientes, no quiere decir que no establecen vínculos profundos ni que no son cariñosos, sino que les gusta hacer su vida a su manera sin ataduras ni obligaciones, les gustan las rutinas y la seguridad, pero necesitan llevar ellos el control de todo. En cuanto empiezan a depender de las personas para sus necesidades básicas, como comer, entretenerse, jugar o cazar, tener un aseo limpio o cualquier cosa, es cuando empiezan los problemas de estrés y ansiedad, y es uno de los motivos por los que los gatos de interior tienen más estrés que los que pueden salir al exterior.

El no poder gestionar su vida y cubrir sus necesidades por sí mismos les afecta, y no sólo eso, sino que cuando hay alguna situación estresante en casa, no pueden canalizarla como harían en la Naturaleza. Se ven obligados a vivir esa situación (gato nuevo, peleas, mal ambiente, personas que les regañan o presionan, etc.) y no tienen escapatoria, cuando en realidad deberían poder ellos mismos decidir si enfrentarse, adaptarse, o huir.

El gato y la salida al exterior
Salir al exterior significa salir libremente y teniendo ellos el control de todo.

Los gatos "indoor" (de interior)

Los gatos que viven en interior sin la opción de salir al exterior están generalmente adaptados y son felices, salvo algunos casos, por ejemplo los gatos muy activos o que tienen mucho estrés por haber vivido bajo mucha presión con personas que han abusado de ellos. El entorno natural de los gatos es la Naturaleza y la vida en libertad cerca de las personas, en poblados, puertos, granjas, llevan miles de años viviendo junto al humano pero siendo libres. Sólo recientemente, en los últimos 50 años, los gatos domésticos han pasado a vivir encerrados en hogares sin acceso al exterior. Comparado con los miles de años que han vivido libres, podemos decir que aún se están adaptando a vivir encerrados, por eso sufren de tanto estrés. Sigue siendo el mismo animal cazador, con sus mismas necesidades y costumbres, pero con grandes carencias en este nuevo entorno cerrado, y con humanos que constantemente ponen límites y se enfadan si el gato hace algo que les desagrada.

No todo es negativo, el gato doméstico vive feliz con su familia humana, establece vínculos profundos y relaciones afectivas e importantes que les dan mucha seguridad y felicidad, independientemente de que no puedan ser libres. Son felices con las rutinas de sus personas, sus relaciones y la seguridad que un entorno cerrado ofrece. Pero tienen muchas carencias por un lado, dado que en interior todo es inerte, no hay nada vivo, que suene, que se mueva, nada que cazar, nada que observar, nada que oler o que escuchar, nada que les estimule en general, comparado con la Naturaleza, siempre viva. Aparte de estas carencias, también se ven bajo las normas de las personas, tienen que comer lo que se les da, tienen límites, imposiciones, humanos enfadados, regañadores y autoritarios, además de muchas veces, ambientes conflictivos y muy densos por cómo las personas se encuentran (estados de ansiedad, depresión, miedos, peleas en la familia, gritos, estrés, de las personas).

Los gatos son felices en interior cuando tienen relaciones “limpias” con sus personas y los demás animales, cuando hay armonía en el hogar y las personas se sienten más o menos equilibradas y sanas, o al menos se cuidan lo posible, y cuando sus necesidades individuales están cubiertas. Cuando no se les regaña ni presiona, cuando son libres de ir y venir y hacer lo que necesiten hacer. Muchas personas no entienden esto, dicen cosas como “¿entonces hay que dejar que los gatos hagan lo que les de la gana?”. Básicamente, sí. Pero a muchas personas esto les hace pensar que entonces el gato está por encima de todo, incluso de estas personas, como si tuviera que haber una jerarquía con superiores e inferiores, cuando estamos hablando de igualdad y libertad en el hogar, de cohabitar entre especies. Para poder entender esto, tenemos que ver a los gatos como seres que sienten y que hacen las cosas que necesitan hacer según se sienten, y que no hacen nada para fastidiar a nadie. Necesita subirse a las mesas porque se sienten más seguros y tienen mayor visibilidad, les gusta dormir con las personas y animales, necesitan cazar y jugar, y cuando se sienten mal, pueden orinar en el sofá o en otros lugares, o morder, por eso los llamamos síntomas de estrés y no problemas de comportamiento. Entendiendo esto, verás que tu gato no hace nada porque sí, y no tienes por qué ponerle límites en casa, mucho menos desde la autoridad. Si tienes un gato, y quieres que sea feliz y en casa haya armonía, tienes que entender que necesita todo eso, subir a las alturas, jugar con las cosas, y que también puede encontrarse mal y hacer algo que te pueda molestar, pero sin intención ninguna. Cuando se encuentre bien, dejará de morder, de orinar fuera, etc. Y si tira cosas al suelo es porque se aburre, por tanto te toca estimularle más, etc. Tener un gato indoor feliz no es fácil, hay que dedicarle tiempo y paciencia, en vez de procurar ponerle límites y corregir un comportamiento que es totalmente natural e inocente.

También hay que entender que cada gato es un mundo, los hay más activos, más tranquilos, más “indoor” y otros necesitan salir al exterior con libertad.

 

Salir al exterior

Los gatos que tienen acceso libre al exterior, gestionan mucho mejor las situaciones de estrés, tienen esa “vía de escape”, aparte de tener muchos estímulos y una vida más rica en general, lo que hace que sean más felices, equilibrados y tengan el control de su vida.

El problema es que normalmente no vivimos en entornos muy favorables para los gatos. Las zonas urbanas, con carreteras, coches y peligros varios, tampoco son un lugar natural para el gato, además de que siempre hay perros u otros gatos en la calle con los que puede tener problemas. Si este es nuestro caso, lo mejor es intentar recrear dentro de casa todas las posibilidades de hacer muy rica la vida de nuestro gato, dándole a él el control de todo lo posible, como tener la comida disponible todo el día si es alimento seco, o mejor, darle otro tipo de comida mejor que el pienso seco (¡son carnívoros!), proponerles juegos de estimulación mental con los que puedan entretenerse solos y no te necesiten. Los gatos no deben pasar el día comiendo y durmiendo. Cuando viven en exterior, pasan muchísimo tiempo simplemente observando el movimiento de la vida, estimulados por el oído, la vista, el olfato, siempre atentos al entorno. En casa nada se mueve, apenas hay nada nuevo, se aburren mucho y no tienen vías de escape para el estrés.

Si tienes un patio, terraza o pequeño jardín, es ideal, porque aparte de los estímulos, el gato necesita la luz del Sol directa. Te darás cuenta de que pasa mucho tiempo tomando el Sol, es muy beneficioso para ellos. Recuerda también que los gatos no están acostumbrados por naturaleza a vivir en lugares tan altos como vivimos nosotros, y los balcones y ventanas son peligrosos para ellos, se caen con mucha frecuencia, así que hay que poner siempre protección.

Por otro lado, según donde vivas, el gato podría salir tranquilamente de casa sin mayor peligro o podría estar molestando a los vecinos o metiéndose en lugares peligrosos. Tenemos que ser capaces de distinguir una situación de otra, no con nuestro miedo, sino con la confianza en nuestro gato, pero protegiéndole de peligros inminentes y para que no molesten a otras personas o gatos.

Si vives en un entorno rural, donde apenas hay coches y sí hay mucho campo, yo voto por dejarles libertad desde el desapego y la confianza. Con mis gatos he vivido en todo tipo de lugares, me he movido mucho y he ido cambiando de piso a casa y viceversa, y siempre los gatos están mejor cuando pueden salir al exterior. Aprendí a confiar en ellos y cada día van y vienen a comer, a dormir, a saludar, y por la noche entran en casa y ya dormimos tod@s dentro hasta el día siguiente. A los gatos les interesa estar en casa, contigo, no suelen abandonarte sin más en cuanto les dejas salir. Además, las salidas empiezan de forma progresiva cuando ya están adaptados al interior, no se les saca de golpe sin ningún referente.

Cuando te acabas de cambiar de casa, los gatos se tienen que adaptar primero a la parte interior. La parte exterior debe quedar en segundo lugar, como para una segunda fase. Lo primero es que dentro de casa el gato se encuentre a gusto y seguro, porque si tiene mucho miedo y ve una ventana o puerta abierta, su necesidad de escapar de esta situación hace que tiendan a irse de forma descontrolada y perderse. Y como esa casa nueva aún no la sentían como un lugar seguro, les va a costar más volver. Así que haz bien los cambios, con tranquilidad, y sólo déjale salir cuando ya haga vida normal en interior.

También recomendamos siempre establecer rutinas con ellos, sobre todo con comida, para tenerlos por casa a una cierta hora con casi total seguridad. Si les das algo que les gusta mucho de comer cada día a la misma hora, ahí los tendrás. Aunque hay días que se retrasan, siempre vienen, porque quieren venir, viven contigo, es su hogar y lugar de seguridad y descanso.

Hay muchas personas que me dicen, “pero y si los atropellan, o les pasa algo”. Por un lado, he aprendido a confiar en ellos, dándoles el control de su propia vida, porque sé que están conmigo. Y por otro lado, sé que cuando un gato se va es por alguna razón más allá de lo que podemos llegar a comprender. Gracias a ellos he dejado de creer en los accidentes y errores, y he aprendido a ver en cada acto a mi alrededor algo que observar, aprender, o integrar y sobre todo, he aprendido el desaepego desde la confianza y amor.

Además, ten en cuenta que el miedo te provoca pensamientos negativos, te recrea imágenes en la mente que no se están produciendo en realidad, pero esos pensamientos pueden hacer que ocurran, al creerlos y vivirlos, y así vas creando tu realidad. La confianza de la que hablo es soltar y no tener esos pensamientos, sino confiar en que todo está bien, en que tus gatos son felices y siempre tienen su hogar contigo. ¿Qué realidad quieres crear? Cambia tus pensamientos para que sean coherentes con lo que realmente quieres.

Si no te sientes capaz de dejarles salir en un entorno natural, al menos trabaja en la parte del interior del hogar para que sean más felices. O también puedes vallar una parte de tu jardín o parcela para que salgan (se llama “catio”), o vallar bien para que puedan salir a tu terreno pero no más allá, siempre hay opciones.

 

Sacarlos con correa, ¿sí o no?

Rotundamente no. Obviamente los gatos son mucho más felices con acceso al exterior, pero tampoco hay que confundir esto con sacarlos con correa a pasear, algo que en Terapia Felina desaconsejamos totalmente. Recuerda: necesitan llevar ellos el control de todo. La correa sólo ayuda a que sea el humano el que tenga el “control”, pero no es cierto en realidad, el humano lo que tiene es miedo y por eso ata a su gato, no tiene conocimiento ninguno sobre el comportamiento de su gato, ni sobre su lenguaje corporal, ni sobre el manejo de una correa y mucho menos sobre la gestión en positivo de momentos críticos, como momentos de pánico del gato. Es muy peligroso, pero además para el gato significa límites, estrés, posibilidad de asustarse y no poder huir, lo cual puede derivar en un grave episodio de AR (Agresividad Redirigida).

Además tampoco es recomendable sacar a un gato en brazos o en un transportín y dejarlo en un lugar desconocido, como un parque o terraza. Si salen, deben salir por sí mismos, controlando siempre las distancias, el punto de partida y el camino recorrido para saber volver, los tiempos, el entorno, tanto de dónde salen como cuánto se alejan, deben decidir ellos según se van sintiendo seguros o no. Tienen que estar alerta, investigar, probar, retroceder o avanzar según se sientan. Al mínimo peligro siempre van a entrar o volver al lugar de cual han salido, el que conocen. Pero si lo llevas a mitad de un parque y se asusta, si está atado y se ve atrapado se estresará mucho y puede incluso agredirte descontroladamente (episodio de AR), lo mismo si está en brazos, de lo contrario, correría y encontraría algún refugio donde se sienta seguro, porque no tiene referencias como si hubiera salido él caminando desde casa. O puede salir corriendo incluso con la correa y perderse. Es totalmente innecesario.

Hay personas que sufren por ver a sus gatos viviendo en interior y piensan que sacándoles con correa les harán más felices, pero lo que significa es estrés. Sí, hay gatos que lo disfrutan y no pasa nada, los gatos más equilibrados, pero generalmente, no es así. En Terapia Felina votamos por la libertad total, sin restricciones ni control por parte del humano, sabemos cómo son realmente felices los gatos, con relaciones basadas en la confianza y la libertad. Lo demás, lo dejamos al sentido común de cada persona.

Siempre que alguien me pregunta “Laura, ¿qué opinas de sacar a mi gato con correa?”. Siempre pregunto, “¿por qué?”, para que la persona se escuche a sí misma. La respuesta suele ser “me”. Me da pena, me da miedo, me da culpa que esté solo, aburrido, etc, etc. Es decir, no es por el gato, es por mi, es porque me siento así y no quiero sentirme así, por tanto pongo a mi gato en esta situación, que parece un remedio pero no lo es, es antinatural y peligroso para tu gato. Da que pensar, ¿sí?. En cambio, pensando en ellos, ¿qué necesitan para ser felices realmente, independientemente de cómo te sientes tú?.

 

Los gatos necesitan un punto de partida, y tener el control y ritmo de su salida, necesitan tener todo controlado.

Interior vs exterior

Lo dejamos a debate, ya que cada persona tiene su propia opinión, basada en cómo percibe y siente y qué tipo de relación tiene con su gato y con la vida en general. El miedo te llevará a no dejarlo salir o a querer sacarlo con correa, lo cual produce estrés y posibles accidentes, y el desapego y la confianza te ayudarán a disfrutar viendo a tu gato libre y feliz, sin correa ni límites, aceptando las consecuencias.

En interior:

  • Pueden ser felices pero necesitan estimulación y enriquecimiento.
  • Están protegidos de las inclemencias del tiempo y de los peligros del exterior, aunque están preparados para casi todo, ya que son animales de exterior.
  • Los gatos más activos lo pasan peor.
  • Sufren más estrés y no tienen vías de escape.
  • No tienen el control de lo que comen, ni de lo que les genera estrés, se ven obligados a lo que la persona decida por ellos.
  • Muchos viven en ambientes tóxicos, densos, con personas muy enfadadas y autoritarias, o desconectadas por completo de la realidad, lo cual les perjudica mucho.
  • Los que viven libres dentro de su hogar y con personas equilibradas, que se cuidan a sí mismas y cuidan su relación y conexión con sus gatos, son muy felices.

 

En exterior:

  • Es su hábitat natural, teniendo ellos el control de su vida en libertad, tanto para comer, como para cualquier actividad que necesiten en el momento, son plenamente felices.
  • Están expuestos a peligros como personas violentas, perros, coches, veneno, enfermedades de otros gatos, peleas y estrés territorial, dependiendo de la zona, algo que hay que asumir y también procurar que no ocurra.

 

Es algo muy personal, bastante profundo y complicado de resumir, pues hablamos de desde dónde nos relacionamos, cómo gestionamos lo que nos sucede, cómo vemos la vida, y un sinfín de cosas que te harán tomar tu propia decisión. Pero aquí dejamos esta información para que al menos no se cometan errores graves que perjudiquen a los gatos y apelamos al sentido común.

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El gato y la salida al exterior

En resumen, el gato puede ser muy feliz en interior pero realmente su naturaleza es la libertad y el exterior, lo que nos pone a las personas en una duda constante:

  • Si tu gato es indoor, intenta darle estimulación a sus sentidos y enriquecimiento ambiental, como en la Naturaleza (sonido, movimiento, olor y actividad).
  • Si tienes un jardín o vives en una zona rural, tu gato sería muy feliz teniendo libertad, pero toca hacer un trabajo de desapego y confianza importante, además de una buena adaptación progresiva si el lugar es nuevo.
  • Sobre el uso de la correa, estamos totalmente en contra de cualquier método de control y corrección por parte del humano, además el uso de la correa es peligroso y contraproducente en el caso de los gatos, más en manos inexpertas que ni siquiera conocen bien el lenguaje de los gatos ni el manejo en momentos críticos.
  • Si tienes dudas o quieres ayuda, puedes contactar con nuestro equipo o ver nuestros artículos y vídeos.
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